Es posible que el ministro de Hacienda haya considerado cambiar el lugar donde pronunciará su primer discurso importante esta mañana.
Fue una coincidencia absoluta que eligiera construirlo en el Centro de Fabricación y Tecnología de Coventry (MTC), a tan solo unos minutos en coche de la emblemática sede central de Jaguar Land Rover (JLR) en la ciudad.
En definitiva, nadie se anduvo con rodeos. La pérdida de 4.000 puestos de trabajo administrativos en JLR se confirmó mientras John Healey respondía preguntas a pocos kilómetros de distancia.
Healey optó por aprovechar esta situación como ejemplo de la turbulencia global ante la cual el Reino Unido necesita mayor capacidad de adaptación.
La diferencia entre este ministro de Hacienda y su predecesor radica en que él también considera que hacer hincapié en la disciplina fiscal debería infundir confianza en los consumidores, las empresas y los inversores, y no minarla en medio de los crecientes temores a las subidas de impuestos.
Así pues, el primer ministro y su ministro de Hacienda se han embarcado en un intento consciente de impulsar el dinamismo económico: «una nueva historia», como él mismo la denominó.
En su discurso, y en una entrevista posterior con la BBC, esto quedó claro. Existen algunos indicios positivos en los indicadores de confianza de consumidores, empresas y reclutadores que sugieren que el mensaje ha calado, si bien el calor y el Mundial también han influido.
El dúo de Downing Street está tratando de mantener ese preciado bien de confianza y el fomento del optimismo económico que ha sido reprimido por años de caos político y económico.