Una mujer que nació sin útero y a la que le dijeron que no podría tener hijos propios, acabó ayudando a dar a luz a su hijo biológico, que está a punto de celebrar su primer cumpleaños.
Laura Folan, de Sutton Coldfield, temía no poder formar nunca una familia tras enterarse, cuando era adolescente, de que padecía una enfermedad rara llamada síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH).
Pero gracias al tratamiento de FIV y a una madre subrogada, Laura no solo, en sus propias palabras, «se puso los guantes» y «recibió» al bebé George cuando nació, sino que ella y su pareja, Daniel Clarke, están planeando tener un segundo hijo con la misma madre subrogada.
«Es increíble, es un acto de lo más desinteresado», dijo Folan. «No podemos agradecerle lo suficiente [a nuestra madre subrogada]».
Tenía 16 años cuando le diagnosticaron el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), que según el Servicio Nacional de Salud (NHS) afecta a una de cada 5.000 mujeres.
Acudió al médico cuando no le había llegado la menstruación en la pubertad y, tras realizarle pruebas, descubrieron que le faltaba gran parte del sistema reproductivo.
Según contó, en aquel momento los médicos le explicaron que nunca podría gestar un hijo y que sus únicas opciones para ser madre eran la adopción o la gestación subrogada, con escasas probabilidades de que naciera su propio hijo.
Exámenes posteriores parecieron confirmar que, si la gestación subrogada era la opción elegida, no implicaría el uso de sus óvulos.