Como la ciudad más austral de Argentina, Ushuaia ha gozado durante mucho tiempo de su reputación como «El fin del mundo» y como puerta de entrada para viajes tanto a la Antártida como para que los turistas exploren la espectacular belleza natural de la Patagonia.
Pero en los últimos días se ha visto lidiando con otro tipo de fama, una que ha ensombrecido a los negocios y funcionarios locales: la sugerencia de que podría ser el epicentro del brote de hantavirus en el buque holandés MV Hondius.
El crucero se encuentra ahora anclado en Tenerife, en las Islas Canarias, España, donde los pasajeros están siendo evacuados y trasladados a sus hogares. Su viaje comenzó el 1 de abril, a más de 6.000 millas de distancia, en Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego.
A bordo viajaban 114 pasajeros y 61 tripulantes de 22 países. Si bien se cree que el virus llegó a bordo en ese vuelo, su origen exacto —y la identidad de quienes lo portaban— sigue sin estar claro. Esta incertidumbre ha alimentado una intensa especulación en algunos medios de comunicación.
Una teoría sugiere que un pasajero pudo haberse infectado en un vertedero en las afueras de Ushuaia, un lugar frecuentado por turistas para observar aves y donde los desechos atraen ratas y ratones. Funcionarios argentinos que hablaron de forma anónima con algunos medios de comunicación indicaron que esa es su principal hipótesis.
Sin embargo, esa sugerencia no ha sido bien recibida a nivel local.
Matías Zibell / BBC News Mundo«En Tierra del Fuego no tenemos constancia de casos de hantavirus en nuestra historia», declaró Juan Facundo Petrina, director general de Epidemiología y Salud Ambiental de la provincia.
Las autoridades chilenas y uruguayas afirman que la pareja no contrajo el virus en esos países, según el período de incubación estimado por la Organización Mundial de la Salud, que oscila entre una y ocho semanas.