Según los informes, los ataques de los hutíes causaron la muerte de al menos 30 miembros de las fuerzas del gobierno yemení.

Según los informes, al menos 30 soldados del gobierno yemení murieron en ataques de los rebeldes hutíes contra campamentos militares en el centro de Yemen.

Según las fuentes, misiles y drones atacaron varios campamentos administrados por las Fuerzas de Emergencia en la zona de al-Ruwaik, en la provincia de Marib, y en la zona de al-Abr, en Hadramawt.

El ministro de Salud, Qasim Bahibah, condenó el ataque «traicionero» y afirmó que su objetivo era desestabilizar la seguridad y la estabilidad. No proporcionó una cifra de fallecidos.

Un portavoz de los hutíes, que controlan gran parte del noroeste de Yemen y cuentan con el apoyo de Irán, declaró que habían atacado «grandes concentraciones militares saudíes» que se preparaban para una ofensiva. Una coalición liderada por Arabia Saudí ha apoyado al gobierno durante la guerra civil del país.

Ni la coalición ni el gobierno saudí hicieron comentarios de inmediato.

La misión estadounidense en Yemen calificó los ataques de los hutíes de «cobardes» y como otro ejemplo de lo que denominó «su terrorismo contra el pueblo yemení».

Yemen ha sido devastado por una guerra civil que comenzó en 2014, cuando los hutíes derrocaron al gobierno de Saná, la capital. El conflicto se intensificó en 2015, después de que la coalición de estados árabes liderada por Arabia Saudita interviniera en un intento por restaurar el poder del gobierno.

Según la ONU, los combates han dejado más de 150.000 muertos y han desencadenado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con más de 22 millones de personas necesitadas de algún tipo de ayuda.

El conflicto entre los hutíes y Arabia Saudí había permanecido prácticamente inactivo desde que entró en vigor una tregua informal en 2022.

Sin embargo, en las últimas semanas se ha producido una escalada significativa, con los hutíes anunciando un «embargo marítimo» contra Arabia Saudí y llevando a cabo una serie de ataques con misiles y drones contra aeropuertos, instalaciones petroleras y buques cisterna saudíes en el Mar Rojo.

Los hutíes han declarado que están tomando represalias por el bloqueo saudí de puertos y aeropuertos en el territorio que controlan, así como por un ataque aéreo contra el aeropuerto de Saná, del que culparon al reino a pesar de la reivindicación del gobierno yemení.