La selección estadounidense superó con facilidad a Perú el sábado, consiguiendo una victoria por 4-1. Hubo muchos motivos para celebrar: Justin Ellis anotó en su debut ante su afición en Orlando, Malik Tillman demostró su capacidad para lanzar penaltis y Diego Kochen tuvo una buena actuación en la portería. En general, el equipo atacó con contundencia, los jóvenes lucieron a la altura de rivales internacionales y ganar es una gran satisfacción. Ahora, el equipo se dirige a San Luis para enfrentarse a Chile a mitad de semana.
En cuanto a lo que cabe esperar mañana, Mauricio Pochettino mantuvo a Sergino Dest, Damion Downs, Miles Robinson, Chris Brady y Brian Schwake en el banquillo durante los 90 minutos, y es probable que aparezcan en la alineación titular, a excepción de uno de los porteros. Por su parte, Jedi Robinson entró al campo a la hora de juego junto con Sebastian Berhalter, y si Poch quiere darles más minutos, probablemente serán titulares. En resumen, cabe esperar rotaciones, que Poch pruebe diferentes combinaciones de jugadores para obtener información, y que las tácticas se mantengan prácticamente iguales.
Chile llega al partido tras perder 1-0 contra Canadá después de sufrir dos expulsiones, una en el minuto 35 y otra en el minuto 50. El único gol del encuentro llegó en el minuto 12, obra de Jonathan David, por lo que la expulsión no influyó en el resultado. Lo positivo es que lograron mantener el marcador en 1-0 ante la incansable presión de Jesse Marsch. La Roja es capaz de jugar sin balón y contraatacar o construir jugadas desde atrás. Los estadounidenses han sido muy efectivos contra equipos que evitan la presión, y será interesante ver si Nicolás Córdova decide plantearle un desafío a la selección local en ese aspecto.
Sería fácil restarle importancia a la contundente victoria de Estados Unidos sobre Perú, pero se trata de partidos importantes para los jugadores jóvenes del equipo. Un aspecto clave que los estadounidenses necesitan desarrollar es la fortaleza mental, y crear una cultura ganadora es fundamental para ello. Que estos jóvenes jugadores se integren en un entorno donde lideran al equipo hacia la victoria y establecen expectativas ganadoras les servirá de base para el futuro.